Policiales

Discusión por las vacas terminó en homicidio

Reconstrucción

El asesino de Susana Icardi –su esposo- dijo ante el juez que la mujer de 74 años de edad maltrataba a las vacas, lo que generaba constantes discusiones entre ambos, la del pasado lunes en la noche, terminó en tragedia.

Un solo golpe en la cabeza de la mujer con una pala de pocear bastó para terminar con su vida.

El lunes por la tarde el hombre estaba alcoholizado, dado que rato antes había estado compartiendo la mesa del almuerzo con su compañera de toda la vida, acompañando los alimentos con bebidas alcohólicas, según se desprende de las palabras del juez Duvi Teixidor.

La intención de esposo de Icardi no era matarla, sino asustarla. Así lo manifestó en el marco de las instancias judiciales celebradas entre martes y miércoles.

Los vecinos de la pareja expresaron que la relación entre ellos era buena, pero los problemas puertas adentro son difíciles de constatar por ojos ajenos al hogar. Así sucedió en este caso.

Según el ahora procesado con prisión, esa tarde volvieron a discutir por el trato que ella tenía para con las vacas de ambos. Él tomó una pala de pocear y con la intención de asustarla la golpeó en la cabeza. De un golpe la derribó al piso, poco después el corazón de Susana Icardi de 74 años de edad dejaba de latir para siempre.

Su homicida confesó todo ante el juez Duvi Teixidor el martes por la tarde. Este miércoles en el marco de la reconstrucción del hecho efectuado en la escena del crimen dio lujo de detalles. Pocos minutos más tarde Teixidor se expidió, decretando el procesamiento con prisión de J.M.B.L. de 63 años de edad imputado de  un delito de “homicidio especialmente agravado por el vínculo”.

La pena se conocerá cuando se dicte sentencia. La defensa del hombre apelará el fallo.

El caso sigue generando conmoción entre los habitantes de San José, que no salen del asombro ante la seguidilla de hechos de sangre registrados últimamente en el medio rural del departamento.

Conferencia de prensa del Juez Dr. Duvi Teixidor:

*Por César Reyes