Lectura

[LECTURA] Se alquila

Aquella noche del 2011 Vanesa salió del baño con los ojos brillosos sosteniendo el test de embarazo con las dos manos. Miró a Javier y le dijo: “¡Vas a ser papá!”

Tras escuchar esto él saltó de la cama en la que estaba sentado esperando por el resultado y la abrazó con fuerza.

En ese momento Javier sintió la mayor felicidad de su vida mezclada con el cagazo clásico de los pibes de 23 años que no esperan ni por asomo ser papás tan jóvenes. Pero bueno, así venía la mano y había que bancársela.

Abortar nunca estuvo en los planes de la pareja. Ni se les pasó por la cabeza. Lo que sí pensaron Vanesa y Javier fue que ya no podrían seguir viviendo en la casa de los padres de ella…los suegros de él.

Fue así que desde el día siguiente Javier ya estaba averiguando por una casita para alquilar. El presupuesto de la pareja no daba para mucho, pero con tener su espacio, totalmente independiente, se conformaban.

Al cabo de una semana no apareció nada. Bah, en realidad sí apareció bastante pero nada estaba al alcance de las posibilidades de ellos. En la ciudad de San José de Mayo los alquileres estaban carísimos. Tuvieron que pasar varios días más para que finalmente dieran con algo que se podía llamar “casita” y que podían pagar.

El contacto fue el Pájaro, un compañero de trabajo de Javier. Precisamente un viernes, después de la jornada laboral los dos se quedaron charlando un rato mientras esperaban que les pagaran la quincena. Después el Pájaro se iría para Maldonado donde había conseguido trabajo en una obra donde le pagaban mejor.

Fue ahí, en el marco de esa conversación de despedida que Javier le dijo que estaba buscando algo para mudarse con la novia porque ya no daba para más en la casa de los padres de ella. El Pájaro no dudó en decirle que la tía de él tenía una casita para alquilar en la zona de la Terminal de ómnibus. Le pasó el contacto de Raquel, así se llamaba la tía, y Javier lo grabó en su celular.

Ni siquiera esperó a llegar a su casa para llamarla. Apenas se despidió del Pájaro le timbró y la doña le respondió. Después de comentarle que era compañero de trabajo de su sobrino y de un par de minutos más de charla, acordaron verse al día siguiente, de tarde, en la casita.

Cuando llegó a la casa de sus suegros y encaminó sus pasos a la piecita del fondo en la que vivía con Vanesa, Javier pensó mil maneras de darle la novedad a su novia. ¡Por fin había aparecido algo que les permitiría dejar la casa de sus suegros y pasarían a tener su espacio! ¡Por fin! Pensó Javier.

Más le ilusionaba la idea luego de escuchar que el mismo Pájaro le confirmaba que la casita estaba en muy buen estado porque él mismo, no hacía muchos días, había estado reunido con sus primos y unas amigas pasando una noche de sábado que no tenían plata para salir.

Al día siguiente Vanesa y Javier estaban recorriendo la casita acompañados de doña Raquel. Efectivamente era una casita. La puerta principal daba a la calle y la primera habitación era una especie de sala diminuta, más a tras estaba la cocinita. A la izquierda el único dormitorio y al fondo de éste el baño. Bien simple. Chiquita pero acogedora y cómoda, ideal para una pareja que espera un bebé como ellos.

Les encantó y la alquilaron. Hicieron los papeles en la escribanía y al cabo de una semana ya estaban en su nueva casita, que si bien no era propia sería testigo de una de las mayores alegrías de su vida: el proceso de ser padres por primera vez. Les causó un enorme placer retirar de la puerta el cartelito que decía SE ALQUILA.

Al cabo de algunos meses el embarazo en Vanesa era evidente. Una prominente barriga denotaba su gravidez y despertaba palabras dulces de las vecinas cuando iba a comprar al almacén.

Las ecografías develaron que esperaban un varón. Esto llenó aún más de alegría a Javier, que ya se lo imaginaba vistiendo la camiseta de su cuadro los domingos en la cancha. Vanesa no tenía preferencia, a todos les decía que con que fuera sanito alcanzaba.

La cosa venía bien. Habían conseguido un lugar cómodo donde vivir, estaban contentos con el embarazo y tenían muchos planes como familia. Pero poco a poco algo comenzaría a aparecer en sus vidas alterándolo todo.

Una noche de marzo Vanesa y Javier dormían. Ella remolineaba en la cama, algo que había hecho mucho durante el último mes, y él estaba como muerto producto de una jornada de trabajo extenuante.

De repente Javier se despertó con un destello intenso dentro del cuarto…

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